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ESE VERDE ENTERIZO

Estos primeros meses del año he pensado intensamente en ella.  Le escribí una misiva en la que le confesé que esta monotonía me está consumiendo lentamente. Entre líneas, le expresé mi inquietud por no comprender por qué su barco aún no llega a mi puerto.  Le pregunté si el oleaje de nuestro mar se encontraba agitado y si debía esperar pacientemente a que las aguas recuperaran su calma para poder reencontrarnos. En esa misma misiva le hablé de la ausencia, de los silencios y de la esperanza que todavía guardo en algún rincón de mi alma.  Y así, durante todo este tiempo en que aguardé su respuesta, he ido hilvanando en mi memoria cada una de nuestras conversaciones, cada sueño compartido y cada uno de los planes duraderos que imaginé construir a su lado.  Entre recuerdos y anhelos, he seguido sosteniendo la ilusión de que nuestros caminos volverían a encontrarse muy pronto.  Y así, después de una eterna espera, el reencuentro ha sido glorioso. Mientras ella se ac...

UN VIAJE SIN RETORNO

Aquel día, rumbo a la capital, sentados en los asientos delanteros de la camioneta, me tomó de las manos, y como tantas veces, prometió que jamás dejaría de amarme. El sol brillaba, el cielo era azul y el paisaje, de un verde intenso, parecía perfecto. Pero tras un par de horas de viaje, al ingresar a Lima, todo se volvió gris: la tarde se tornó tétrica, la neblina cubría el horizonte y la llovizna obligaba a los limpiaparabrisas a no detenerse. El frío de la ciudad caló tan hondo que también enfrió lo poco que quedaba entre nosotros. Ya de noche en la ciudad gris, por temas que hasta ahora intento comprender, en lugar de darnos afecto nos herimos como nunca. Hablamos más de lo necesario y sentimos que el amor que nos unió durante tanto tiempo se despedía de nosotros. Poco a poco entendimos que estábamos en un lugar en el que ya no deberíamos estar. Las cosas no resultaron como quisimos y duele; solo queda aceptar que el destino decidió que así debía terminar lo nuestro. Sencillamente,...

ESE INVIERNO Y SU AROMA A CAFÉ

Fue temporada de invierno cuando la conocí, cuando me deslumbró con su presencia, con su lógica, con su discurso. Los cafés humosos eran muy cotizados por ella y por el grupo de amigas que le acompañaban esos días. Una y mil veces nos cruzamos por estas calles, entre esos encuentros que fueron al azar llegó ese domingo. Día de festividad, de bailes y de jolgorio. Ese domingo no le perdí la mirada, estuve pendiente de todo lo que hacía. Si ella sonreía yo la acompañaba con otra sonrisa. Si ella cantaba a viva voz, hacía dupla con ella hasta que nuestras voces se confundieran. Si ella pretendía reírse de alguna broma hecha por ella misma y a veces sin sentido, yo le daba sentido y el grupo entero reía hasta las lágrimas.  Desde aquel domingo en que me sonrió y brilló la esperanza la he vuelto a ver un par de veces, fueron encuentros fugaces, alguna vez en ropa de baño, otra en ropa deportiva y otra en un sport elegante; momentos distintos pero catalogados por mí como únicos. Desde es...

UN RETRATO BORROSO

Ha pasado casi un mes desde que un jueves del tercer mes del año la dejé en esa esquina. No olvido que esa ultima vez en que la vi se fue dejándome su sonrisa encantadora y su perfume particular. Ese día no hubo beso y abrazo de despedida, nos dejamos sin decir adiós, pues creíamos que prontamente volveríamos a vernos; y aquí estoy esperando ese pronto reencuentro. Nuestro alejamiento ocurrió ese mes en que el verano mostraba su mejor esplendor. Desde ese día he perdido la cuenta de las veces que he pasado por esas calles donde juntos recorrimos dándonos tanto cariño. Desde que nos alejamos he pasado infinidad de veces por su paradero, ese mismo espacio geográfico donde muchas veces nos encontramos y donde ella con su sonrisa hacía que el día brillara. Recuerdo que un jueves de marzo nos conocimos y la vida hizo que años después, el mismo mes y el mismo día nos dijéramos adiós, sin decirnos adiós. El día en que nos dejamos jamás pensé que sería el inicio del fin. Muy optimista o quizás...

SUEÑOS ROTOS

Cuando llegó la hora del almuerzo, ella asistió a la cita con ese vestido floreado color rosa y con esa sonrisa sincera que me encanta. Fue un jueves de febrero, con un abrazo la recibí, besé sus labios, su rostro, sus ojos, su frente. Me sentí feliz porque ese día ella almorzaría conmigo. Después de muchísimo tiempo tendríamos una cita donde quizás podríamos hablar de lo que realmente sucedió entre nosotros, para estar así, en silencio y tan alejados. Después de muchísimo tiempo, en ese almuerzo la vi contenta, feliz; en ese momento entendí que ella también quería reunirse conmigo y quizás repetir los momentos que alguna vez solo fueron para los dos. Ese día fui sincero con ella, con una de mis manos sobre sus piernas bajo esa falda rosa y con la otra tomándole de la mano le pedí que nunca se vaya, que quiero arreglarlo todo, que lo nuestro puede aún florecer y que podríamos retomar todo lo que alguna vez fue felicidad para ambos. Ese jueves de febrero, traté de relatarle lo que viene...

SU CALLE Y MIS RECUERDOS

Hoy he pasado por esa calle, esa ancha avenida que tiene tres carriles de subida y tres carriles de bajada. Hoy pasé por esa calle, esa que está a dos o tres cuadras de la estación del Metropolitano. Hoy pasé por esa puerta y divisé las flores, las plantas, los arbustos, las pequeñas ardillas que van trepando los árboles de ese pequeño jardín que da la bienvenida a ese condominio donde ella se hospedó. He pasado por esa calle, y en medio de este sol imperante en esta ciudad de cemento miré otras ardillas bajar del árbol a buscar agua para beber. He pasado por esa calle y recordé ese día cuando la dejé, ahí entre las rejas, sufriendo en abrir la puerta de metal y prometiéndome que pronto volvería para encontrarse conmigo, poder reunirnos y revivir la penúltima vez. Hoy he pasado por esa calle y la recordé sonriéndome y diciéndome que volvería pronto a la capital, para abrazarnos, ponernos al día de nuestras cosas y tomarnos la bebida que es recomendada en el centro histórico de esta ciu...

UN VIAJE INTERMINABLE

"El lenguaje es fuente de malos entendidos..." , fue la frase que El Zorro le dijo a El Principito. Y ciertamente ahora, que ella y yo nos hemos alejado por malos entendidos, debo darle toda la razón del mundo a dicho mensaje. Ese día, cuando hablábamos de cosas nuestras, al mencionar un simple comentario me percaté de su incomodidad, de seguro habrá sido tan hondo para que ella le dé un giro a nuestra historia, trace la línea del alejamiento y así el inicio del fin. Ahora sé que en ese momento debí aclararle que mi mensaje fue entendido erróneamente, pero no lo hice, me contuve recordando lo que escribió Manuel Scorza "...Hay cosas que no digo porque ciertas palabras son como embarcarse en interminables viajes..." y eso me retuvo; pues fue mas grande el temor de que se me siga entendiendo mal, así se profundice el mal entendido, la pelea se haga interminable y el alejamiento inevitable. Y cuando menos lo esperaba llegó el día, llegó el día en que tuvo que marchars...

UNA DÉCADA DESPUÉS

Las redes sociales ayudan a ubicar personas que hace un buen tiempo dejamos de ver o perdimos contacto. Debo decir que utilizando este medio, hace un par de meses atrás, logré tener contacto con quien mi corazón tenía agendas pendientes y con quien hace más de una década atrás dejamos de vernos, dejamos de platicar. Nuestro primer reencuentro fue por medio de la mensajería instantánea. En las primeras líneas de esas conversaciones mostramos nuestra felicidad por volver a saber el uno del otro. Fuimos muy expresivos con cada letra escrita, que finalizando nuestra conversa coincidimos en que no deberíamos perder contacto y que sería fenomenal volver a vernos físicamente. Es así que compartimos nuestros números telefónicos, nos agregamos al WhatsApp y empezamos a reconocernos. Cuando llegó el día del reencuentro no podía creer que ella estaba ahí conmigo. Después de casi una década de habernos alejado por cosas de la vida realmente logramos reencontrarnos. Ella llegó con toda su luz, con ...

LO SILENCIOSO DE LO NUESTRO

Lo nuestro empezó un otoño.  Aquella primera vez,  no lo voy a negar, fue a primera vista.  Desde ese momento no hemos dejado de escribirnos, así como tampoco de desaprovechar cualquier ocasión para besarnos, abrazarnos, tocarnos, sentirnos, q ue sin importar el horario, el lugar y la gente, mostramos nuestro anhelo de querer estar juntos, por lo menos en esos instantes .  Muchas veces,  por unos minutos  y en distintas calles desconocidas, he detenido el auto para besarnos intensamente.  Me fascinaron tanto sus besos que innumerables veces quedé manchado con ese expresivo color rojo de su labial; esas huellas que se hacían a  la difícil en borrarse de mi rostro .   En el tiempo que pudimos juntarnos nos la hemos pasado besuqueándonos por doquier, yo acariciándole las piernas, los pechos, el cuello, su rostro; por su parte, ella sujetándome fuertemente la cabeza y abrazándome con todo su ser.  Ese fue nuestro lenguaje con el que bus...

EL DOLOR DEL ENGAÑO

Siempre creí que el hombre con quien tengo una vida, era el hombre perfecto y diferente al resto que se dan de donjuanes, pues hasta hace poco ese hombre fue el gran amor de mi vida. Sucede que hace un par de meses atrás me enteré que ese hombrecito a quien admiraba y amaba con todo el alma, me engañaba con otras mujeres.    Con él tengo casi dos décadas de relación, fuimos enamorados, convivientes y ahora somos esposos. En esos casi veinte años juntos nunca tuve la costumbre de revisarle el celular, hasta que un día de agosto, al tratar de buscar en su celular fotos en común, de nuestra familia, para enviármelos a mi celular y publicarlos en mis redes sociales, pude ver capturas de pantalla de conversaciones con otra mujer, letras que mostraban el cariño que sentían mutuamente y que mientras los leía me destruían profundamente y me sacaban de la burbuja en que vivía.    Las letras de ese texto me trajeron a la realidad. En mi cara reventó la burbuja que me sesgaba, ...

NO NOS PERTENECEMOS

Hace poquísimo tiempo nos conocimos ella y Yo, pienso que nos causamos muy buena impresión aquella primera vez.  No sé si fue ocasional o fue destino el habernos encontrado uno en camino del otro, pues desde ese día en que nos conocimos todo fluyó muy bien.  Puedo decir que ella tiene los cabellos ondeados que hacen juego perfecto con su rostro.  Tiene labios color carmesí, una sonrisa perfecta y  cuerpo perfecto que muchos quisieran hacerlo suyo, pero su trato amable y su sencillez es lo que realmente  enamora y hace que el día brille.   Ella y yo habíamos tenido tantos encuentros, con saludos y despedidas meramente verbales, es así que un viernes del cuarto mes del año, humildemente le pedí, que al despedirse, me diera un beso en las mejillas porque ya había pasado un buen tiempo soportando diariamente su adiós solamente agitando su mano.  Fue así que ese viernes de abril decidí que era momento de sentir su piel, acariciar sus cabellos, disfruta...

Y DE PRONTO LLEGA EL ADIÓS

Hace unos días atrás elaboré un corto video que tiene aproximadamente 5 minutos de duración. Ese video contiene un sin fin de fotos de los últimos 5 años de nuestras vidas y donde estamos juntos ella y Yo. Fotos nuestras que inmortalizan estaciones, lugares y momentos llenos de amor y felicidad. Ese video lo guardo como uno de los bienes más preciados que tengo en la actualidad, porque esos retratos muestran lo mucho que nos hemos amado en alguna etapa de nuestras vidas. Del tiempo que juntos vivimos quedan una infinidad de videos, fotos impresas y en digital que retratan nuestra evolución de enamorados, de pareja, de novios. Quedan fotos y videos también de nuestros proyectos, de nuestros logros, de nuestras salidas de a dos, de nuestros viajes a lugares nuevos y desconocidos, de nuestras vacaciones, de nuestras familias, de nuestros padres, de nuestros amigos. De ese tiempo maravilloso quedan en el recuerdo nuestras canciones preferidas y nuestras noches placenteras donde desbordamos...

ADIOS A NUESTROS VIERNES

Es el quinto día de la semana en que redacto esta parte de la historia; ya pasó la hora del almuerzo y estos días, más que en otras temporadas, la temperatura en la capital está fuera de control, el calor es abrumador que al salir a la calle a cualquiera nos gustaría caminar debajo de una regadera.   B ebo un vaso de agua muy helada p ara calmar esta sed insaciable , salgo de esta oficina para que el viento enfríe mi cuerpo, cruzo la mampara, llego al balcón y desde ese tercer piso observo con melancolía esa calle y los pocos arboles que tiene ese pequeño parque en forma triangular.    Mientras miro este panorama voy recordando nuestra penúltima cita, aquel día en que vino a mi encuentro; que de seguro ese recuerdo estará muy bien guardado en mi memoria porque fue ella quien, sin importarle el inclemente sol y la distancia en que me encontraba, vino hacía mí.   Esa vez ella caminaba apresuradamente, estaba toda sudorosa, a cada paso que daba se secaba el rostro con ...

ALIMENTANDO ESPERANZAS

Fue un viernes en que se celebró nuestro reciente encuentro, ella vino por mí, hasta aquella estación del transporte público que es más utilizado en la capital. Ella para llegar a nuestro anhelado encuentro y en el horario establecido recorrió la ciudad de cono a cono soportando el insoportable calor que no es habitual en esta etapa primaveral.   Así es, hace unas semanas atrás estuvimos juntos, fue un día caluroso como hoy, día en que el sudor recorre todas las partes del cuerpo y las achicharra las partes descubiertas. Ese día, luego de disfrutar un pisco sour hablamos de los amores de nuestras vidas, de los besos desaprovechados, de los amores platónicos y de muchas cosas más.   Puedo escribir muchas cosas de ese viernes, como por ejemplo de la forma en que cruzaba sus piernas, de lo voluptuoso de sus pechos,  la manera de como sonreía, de lo feliz que se mostraba y de lo alegre que me sentía Yo por habernos encontrado luego de muchísimo tiempo. Puedo decir muchas cosa...

PARTE DE SU VIDA Y ELLA DE LA MÍA

  Pasaron trescientos sesenta y cinco días desde que por primera y ultima vez nos vimos, ha pasado doce meses desde que nos conocimos y a la vez nos despedimos. Pues cuando llegó la noche Yo sabía que al amanecer del día siguiente se marcharía. Ha pasado un año desde que dejamos allá en ese pequeño y paradisíaco pueblito del ande del sur del Perú nuestros más profundos secretos. En todo ese tiempo que estuvimos alejados, hubo cero comunicación entre nosotros, creo que ambos hemos tratado de esquivarnos, evitando hablar de recuerdos que hasta ahora parecen eternos. En todo este tiempo nuestra mejor carta fue la ingratitud, ella, por avatares de la vida se alejó de mi entorno cercano por lo que abruptamente perdimos todo contacto.     En su búsqueda he vuelto a recorrer las rutas que trajiné a lado de ella. El bus avanzaba, Yo rememoraba los pasajes de nuestra historia, sonaba una canción que no sé por qué razón hizo que me acuerde de todo. He regresado a recorrer aquella c...

LUCHANDO CONTRA EL TIEMPO

Ella y Yo vivimos en la misma ciudad, pero el tiempo y la distancia nos mantiene alejados, ella trabaja en un cono de la ciudad, Yo en el otro. Para ella, cosa distinta en mi caso, se le hace difícil llegar al centro de la ciudad, y cito ese lugar porque fue en el Centro Histórico donde logramos vernos las veces pasadas, allí fue nuestro punto de encuentro. Allí nos encontramos esos sábados inolvidables desde el inicio de nuestra historia. Cuando recuerdo nuestro último encuentro, pienso mucho en que ese sábado del quinto mes del año debí haberme quedado más tiempo con ella. Pienso también en todas las veces que intenté verla pero por eventos externos no se concretó. Pienso además en el próximo encuentro que tendremos que de seguro será mágico, tal cual vengo planeándolo en mi cabeza. Cada vez que miro sus fotos y videos publicados en su estado temporal de sus redes sociales, me anima a creer que también ella piensa en mí como Yo pienso en ella. Quizás Yo esté interpretando mal, pero s...

FOTOGRAFIAS ETERNAS

Hoy me puse a revisar mis archivos fotográficos de ese ultimo viaje, de los pocos que me queda en este celular, pues las fotos mas antiguas creo que ya los perdí porque el dispositivo electrónico donde los guardaba hace un buen tiempo atrás se bloqueó. Y entre las pocas fotos al que tengo acceso veo que gran cantidad de ellas corresponden a un mismo día y a un mismo lugar. Corresponden a esa casona eterna. En esas fotografías eternas yacen aquellas hermosas rosas rojas, allí donde el sol se mostraba imperante, y donde ella con sus anteojos oscuros mostraba su risa y su rostro al natural.  Ahora, esa hermosa rosa roja debe seguir en ese pequeño jardín, floreciendo y dándole un brillo sin igual. Cierro mis ojos y la veo con sus anteojos marrones oscuros, toda reluciente y sencilla, mostrando su mejor pose para la foto del recuerdo. Cierro los ojos y me veo en esa casona eterna donde revivimos nuestra historia milenaria, donde casi lloramos juntos por todo lo que narraban aquellas imá...