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EL DOLOR DEL ENGAÑO


Siempre creí que el hombre con quien tengo una vida, era el hombre perfecto y diferente al resto que se dan de donjuanes, pues hasta hace poco ese hombre fue el gran amor de mi vida. Sucede que hace un par de meses atrás me enteré que ese hombrecito a quien admiraba y amaba con todo el alma, me engañaba con otras mujeres. 
 
Con él tengo casi dos décadas de relación, fuimos enamorados, convivientes y ahora somos esposos. En esos casi veinte años juntos nunca tuve la costumbre de revisarle el celular, hasta que un día de agosto, al tratar de buscar en su celular fotos en común, de nuestra familia, para enviármelos a mi celular y publicarlos en mis redes sociales, pude ver capturas de pantalla de conversaciones con otra mujer, letras que mostraban el cariño que sentían mutuamente y que mientras los leía me destruían profundamente y me sacaban de la burbuja en que vivía. 
 
Las letras de ese texto me trajeron a la realidad. En mi cara reventó la burbuja que me sesgaba, creyendo que eramos la pareja ideal. Luego de ese suceso me avergoncé mucho porque estaba segura que en cualquier momento mis conocidos, vecinos y amigos se enterarían de que ese hombre ideal terminó siendo uno más igual que el resto.

Las imágenes que encontré en sus archivos fotográficos me dieron pie a revisar sus canales de mensajería instantánea y así lo hice. Al ingresar, entre mensajes archivados y ocultos, pude ver que tenía conversaciones privadas con otras mujeres, con quienes intercambiaba mensajes con coqueteos, mensajes cariñosos, mostrando sus ganas de verse, tocarse, sentirse, todo lo que se leía en esos mensajes me llenaron de tristeza, lloré tanto de impotencia, no entendí en qué fallé para que al final, él quiera pasar momentos amenos con otras mujeres. 
 
Los mensajes que él enviaba a sus amiguitas cariñosas me hicieron ver la realidad y aceptar que mi relación conyugal estaba construido sobre un castillo de naipes, y que la princesa de ese castillo no era mas que una imagen para que nuestros conocidos sigan creyendo que él es un buen hombre, gran esposo y excelente padre.

Desde el momento en que me enteré de sus infidelidades, mis días que eran radiantes y felices se tornaron en tristeza, depresión, molestia, cólera, odio, llantos, rencor, lamentaciones, infelicidad, intranquilidad y coraje; sentimientos que nublaron todo los planes que teníamos en familia, sentimientos que deterioraron mis proyecciones que tenía a lado de él y de mis hijos, al lado de mi familia que tanto quiero. 
 
Desde ese momento hasta ahora solo quiero escapar, quiero estar sola, quiero dejarlo porque no me siento bien al lado de él, no encuentro tranquilidad. En casa a diario entro en conflicto con él, muchas de nuestras discusiones han sido oídos por nuestros hijos y veo que la repercusión en ellos es muy hondo y en verdad no quiero que se afecten por nuestra culpa. Hay veces que quiero que él se aleje de mi vida y la de mis hijos para tener paz, porque su presencia no me lo permite.

Las veces que tuve la oportunidad de acompañarle en sus reuniones de amigos, le escuché decir que no es bueno actuar en base a la ley del talión; pero,  desde el día en que me enteré de sus engaños he pensado que lo decía porque presentía en que algún momento me llegaría enterar de sus infidelidades; Pero desde que me sentí destruida decidí aplicar lo que él no recomendaba, he pensado meticulosamente hacer lo mismo para que sienta lo que Yo he ido sintiendo, estos días, por culpa de su mal accionar.


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