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FOTOGRAFIAS ETERNAS

Hoy me puse a revisar mis archivos fotográficos de ese ultimo viaje, de los pocos que me queda en este celular, pues las fotos mas antiguas creo que ya los perdí porque el dispositivo electrónico donde los guardaba hace un buen tiempo atrás se bloqueó. Y entre las pocas fotos al que tengo acceso veo que gran cantidad de ellas corresponden a un mismo día y a un mismo lugar. Corresponden a esa casona eterna. En esas fotografías eternas yacen aquellas hermosas rosas rojas, allí donde el sol se mostraba imperante, y donde ella con sus anteojos oscuros mostraba su risa y su rostro al natural.  Ahora, esa hermosa rosa roja debe seguir en ese pequeño jardín, floreciendo y dándole un brillo sin igual. Cierro mis ojos y la veo con sus anteojos marrones oscuros, toda reluciente y sencilla, mostrando su mejor pose para la foto del recuerdo. Cierro los ojos y me veo en esa casona eterna donde revivimos nuestra historia milenaria, donde casi lloramos juntos por todo lo que narraban aquellas imá...

NUESTRO TERCER ENCUENTRO

Fue mas o menos así, un sábado de mayo logramos vernos, en realidad Yo lo quise así porque ya no soportaba estar sin verla; pues desde que por ultima vez nos vimos había pasado muchísimo tiempo. Ese sábado después de que ella impacientemente me esperara por más de una hora por mi cruel incumplimiento nos pudimos encontrar. Y ahí, en el mismo lugar donde por primera vez nos reunimos, hace un par de años atrás, estuvimos frente a frente hablando de las cosas de la vida, de todo lo que vivimos en todo el tiempo que estuvimos alejados, también hablamos de aquellas cosas que nos gustan y nos motivan y que nos animan a vivir. Ese sábado tardé demasiado en llegar al punto de encuentro, mi corazón se aceleraba cuando imaginaba llegar y no lograr verla. Porque en realidad pensé que se cansaría de esperar y que al final se marcharía, pero para alegría mía, ella decidió que no fuera así. Ese día nos volvimos a reunir después de casi un año, decidimos celebrar el reencuentro y nos bebimos 5 ...

ESOS DOS DÍAS DE AGOSTO...

Después de casi dos años vamos saliendo del encierro, estamos ingresando a la nueva normalidad y todavía me es raro salir a la calle con mascarilla sobre mi rostro. Antes no me incomodaba tanto, pero ahora siento asfixiarme; aun así, debo usarlas por la tranquilidad y seguridad de mi entorno familiar. Volver a esta normalidad hizo que cumpliera con mi rol de viajero y por ello tuve que acercarme al mundo andino, allá, donde me gusta estar. Fue un miércoles de agosto cuando la conocí. Bastó un instante para congeniar con ella. Empezamos con una sonrisa por su parte y con una carcajada por la mía. La conocí en aquella hermosa ciudad donde el sol alegra con su esplendor. Antes de conocerla, me había tomado una chichita de jora rodeado de abejas melosas y de porongos de barro. Ese día de agosto tuvimos nuestro primer encuentro, cuando el sol estaba al centro de nuestro universo, allí en la puerta de ese escondido recreo turístico. ESOS DOS DÍAS DE AGOSTO solo fueron nuestros. Esos dos...

LOS AMORES QUE NUNCA MUEREN SON AQUELLOS QUE NOS MATAN

Ha pasado buen tiempo desde que ella partió, y desde ese entonces no sabemos el uno del otro. Yo la extraño a borbotones y reconozco que su ausencia al igual que su silencio mata; pues esos amores que nos matan por dentro son aquellos que nunca mueren, son aquellos que siempre están presentes, persiguiéndonos en cada alba y en cada crepúsculo. Por querer verla, en todo este tiempo, he modificado y adecuado mis planes a lo de ella, hice cambios con la intención de llegar hasta donde está, pero al final rehúye dejándome con mi frágil corazón en las manos y con las ilusiones hecho pedazos.  Ya está llegando el invierno y en las tardes el frío se siente hasta en el corazón. No falta mucho para que la nieve llegue por estos lares, no falta mucho para que se nuble el cielo, este cielo, mi cielo y la lluvia caiga a mares y sin contemplaciones. Y mientras eso suceda quien sabe si ella y Yo sigamos alejados, tal vez guardando esperanzas de volver a encontrarnos o quizás olvidándonos en otro...

VIVIMOS UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS DE NUESTRAS VIDAS

No sé cuantas veces habremos oído juntos las mejores baladas de todos los tiempos, de los 90, tampoco sé si se habrá percatado que esas canciones que sonaron en las radios tenían mucho de nuestra historia. Y si por si acaso ahora al escuchar algunas de esas canciones le traiga nostalgia ojalá que en ese momento se recuerde de la vida maravillosa que pasó a mi lado. Vivimos  solo   un abrir y cerrar de ojos de nuestras vidas, y pese a ello, Yo sin querer s igo escribiendo esos momentos vividos, sigo  retratando aquí, en estos cortos textos, el universo que la extraño... Ella no sabe que la voy siguiendo desde siempre, desde que se cruzó por primera vez en mi vida. La voy siguiendo como nos persigue la luna en las noches o como cuando sale el sol y la sombra nuestra no quiere abandonarnos. No sabe que la voy siguiendo escondiéndome tras aquellos árboles que adornan esas avenidas, no sabe que la voy siguiendo surcando los automóviles que transitan y generan un congestio...